domingo, 21 de septiembre de 2025

Clase del 17/9 consigna 1, 2 y 3.

Consigna 1.
1 – La voz del periodista.
El hecho ocurrió el lunes por la madrugada, cuando un auto marca Ford Ka despistó en la Panamericana, a la altura del acceso a provincia, impactando contra una camioneta Fiat Toro que ingresaba a la autopista en el mismo sentido.                                                                                                                                       El tráfico estuvo interrumpido durante dos horas, generando grandes demoras.                                   Ambos conductores resultaron ilesos y fuera de peligro. Aún se trata de establecer el motivo por el cual el conductor del Ford Ka perdió el control del vehículo.
Version 2 - La voz del poeta.
A lo lejos se escucha el frenar de un auto. El sonido de las cubiertas arrastrándose sobre el asfalto es tan conocido que nos alerta de lo que pueda ocurrir en los próximos segundos. El ruido del impacto hace que todos frenen; no importa lo apurado que estés, la marcha se vuelve más lenta. Intentás escuchar en la radio qué sucedió a metros de donde estás, mientras el GPS indica que el viaje que debía durar 50 minutos se transforma en un trayecto de una hora y media.

Consigna 2.
Una misma frase, cinco tonos diferentes. 
“La luz de la calle ilumina la ventana”
Melancólico: Las luces que iluminan a través de la ventana, me recuerdan a esa ciudad que dejé atrás. 
Suspenso: A lo lejos, la luz intermitente de la calle reflejaba una sombra en la ventana. 
Poético: La suave luz de la calle, iluminaba la ventana y acompañaba la silenciosa noche fría. 
Alivio: Después de horas a oscuras, la luz de la calle iluminaba la ventana. 
Periodístico: Las luces de la casa estaban apagadas, pero la luz de la calle que daba a la ventana dejaba ver lo que ocurría en el interior. 
Consigna 3. 
Caminar mentalmente por un lugar conocido y jugar con el tiempo. 
Pero la bicicleta me lleva hacia adelante y la escena se adelanta también: ahora surgen edificios donde antes pastaba un caballo, departamentos en alquiler donde solía escucharse apenas el canto de las chicharras. El barrio se estira en futuro de cemento, aunque todavía los árboles resisten, altos, como guardianes de otro tiempo.
Y si giro la mirada hacia atrás, pedaleo en retroceso: la calle se abre otra vez en quintas grandes, la tierra en lugar de asfalto, las bicicletas de los chicos apiladas en los portones. Vuelvo a sentir la tarde interminable del verano, donde la única prisa era que oscureciera.
Sigo andando: entre pasado y futuro, el presente es este pedaleo que roza lo que fue y lo que será, mientras el verde insiste en no rendirse.

Amanecía. Como cada día de la semana, me encuentro sobre la misma ruta, camino a la misma dirección. Todos los vehículos circulan hacia el mismo sentido: algunos con una marcha tranquila, otros más apurados, enojados, sin aceptar que esto ya es parte de la rutina.

Pedaleo por la calle donde nací. El aire todavía guarda el perfume húmedo de los eucaliptos, como si nada hubiera cambiado. En esta cuadra antes había solo dos casas, con portones oxidados y perros que ladraban detrás de los cercos. Más adelante, recuerdo, una casa por manzana: la distancia era espacio, silencio, respiro verde.





viernes, 12 de septiembre de 2025

Consigna de escritura 12 Ejercicio extenso: "Una escena en el pantano de la memoria"

La mesa era pequeña, pero alcanzaba. Siempre alcanzaba. Yo me sentaba al medio, como si mi lugar estuviera marcado desde antes.

El mate pasaba de mano en mano. Mamá lo cebaba rápido, con ese gesto automático que repetía como un rezo. A veces soplaba la bombilla antes de dármelo, como si temiera que me quemara. Ese soplo era la herencia, más que el mate: un cuidado disfrazado de gesto mínimo.

Papá lo recibía con demora, como si no tuviera apuro en entrar en la ronda. Decía algo al pasar, alguna noticia que le había quedado resonando, y la casa se llenaba de un murmullo distinto. Yo lo escuchaba y esperaba mi turno.

Recuerdo sobre todo los silencios. Silencios cómodos, de esos que no pesan. Silencios que repetían la escena sin que nadie lo dijera: mamá cebando, papá opinando, yo mirando. Como si el mate, más que bebida, fuera un reloj: marcaba las pausas, ordenaba las voces, sostenía algo que no sabíamos nombrar.

Con los años entendí que esa ronda era el pantano de mi memoria: una superficie calma, verde y repetida, donde cada burbuja de silencio guardaba algo que nunca se dijo. Y yo, todavía, me siento a esperar que ese mate vuelva a pasar.


Consigna de escritura 11 Ejercicio breve: "El objeto que me define"

Radio.

La radio de mi papá sonaba cada mañana antes de que yo me levantara. Su voz favorita llenaba la cocina mientras él tomaba mate, y yo aprendía a reconocer sus silencios entre las noticias. Una vez me llamó a escuchar un partido; gritamos un gol que no vimos, pero lo vivimos como si fuera nuestro. Esa radio me enseñó que no siempre hace falta mirar para sentir, y que escuchar también es una forma de estar juntos.


Clase del 17/9 consigna 1, 2 y 3.

Consigna 1. 1 – La voz del periodista. El hecho ocurrió el lunes por la madrugada, cuando un auto marca Ford Ka despistó en la Panamericana,...