1 – La voz del periodista.
El hecho ocurrió el lunes por la madrugada, cuando un auto marca Ford Ka despistó en la Panamericana, a la altura del acceso a provincia, impactando contra una camioneta Fiat Toro que ingresaba a la autopista en el mismo sentido. El tráfico estuvo interrumpido durante dos horas, generando grandes demoras. Ambos conductores resultaron ilesos y fuera de peligro. Aún se trata de establecer el motivo por el cual el conductor del Ford Ka perdió el control del vehículo.
Version 2 - La voz del poeta.
A lo lejos se escucha el frenar de un auto. El sonido de las cubiertas arrastrándose sobre el asfalto es tan conocido que nos alerta de lo que pueda ocurrir en los próximos segundos. El ruido del impacto hace que todos frenen; no importa lo apurado que estés, la marcha se vuelve más lenta. Intentás escuchar en la radio qué sucedió a metros de donde estás, mientras el GPS indica que el viaje que debía durar 50 minutos se transforma en un trayecto de una hora y media.
Consigna 2.
Una misma frase, cinco tonos diferentes.
“La luz de la calle ilumina la ventana”
Melancólico: Las luces que iluminan a través de la ventana, me recuerdan a esa ciudad que dejé atrás.
Suspenso: A lo lejos, la luz intermitente de la calle reflejaba una sombra en la ventana.
Poético: La suave luz de la calle, iluminaba la ventana y acompañaba la silenciosa noche fría.
Alivio: Después de horas a oscuras, la luz de la calle iluminaba la ventana.
Periodístico: Las luces de la casa estaban apagadas, pero la luz de la calle que daba a la ventana dejaba ver lo que ocurría en el interior.
Consigna 3.
Caminar mentalmente por un lugar conocido y jugar con el tiempo.
Pero la bicicleta me lleva hacia adelante y la escena se adelanta también: ahora surgen edificios donde antes pastaba un caballo, departamentos en alquiler donde solía escucharse apenas el canto de las chicharras. El barrio se estira en futuro de cemento, aunque todavía los árboles resisten, altos, como guardianes de otro tiempo.
Y si giro la mirada hacia atrás, pedaleo en retroceso: la calle se abre otra vez en quintas grandes, la tierra en lugar de asfalto, las bicicletas de los chicos apiladas en los portones. Vuelvo a sentir la tarde interminable del verano, donde la única prisa era que oscureciera.
Sigo andando: entre pasado y futuro, el presente es este pedaleo que roza lo que fue y lo que será, mientras el verde insiste en no rendirse.
